Pero, si por algo aún se le recuerda es por su apego exagerado al tequila. Cachito Loco no se conformaba con cualquier bebida, quería solo lo mejor para saciar su sed de juerga.
Una mañana, después de una noche de fiesta, Cachito despertó en lo que parecía una vieja destilería abandonada. No podía recordar cómo llegó hasta allí, pero para mitigar la resaca tomó de unas botellas viejas que reposaban sus jugos destilados del maguey, y en ellas descubrió el tequila más poderoso que había probado nunca. El tequila perfecto, con un sabor fuerte y auténtico que lo hizo sentir como el más grande campeón de los luchadores.